Desházte del síndrome del impostor

Por mucho tiempo me he preguntado qué hubiera pasado si mi novio no me hubiera obligado a postularme para mi primer trabajo. Una de esas descripciones que dan miedo de tantas responsabilidades, con la hermosa promesa de un ¨sueldo atractivo¨.

La lista de quehaceres era infinita y desafiante, cada una con un nombre complicado del que pocas veces habría escuchado hablar. Sí, apliqué, pero nunca con la seguridad de que me fueran a marcar. ¡Adivina mi sorpresa cuando sí lo hicieron!

Uno creería que a partir de ese momento comencé a sentirme más segura de mí misma, pero, la confianza no crece en los árboles. Con cada tarea nueva aparecía siempre una pregunta: ¿Y si no la hago? ¿Y si ahora no puedo?

Aquí es cuando el concepto de síndrome del impostor llegó a mi vida casi por arte de magia: el sentimiento de falsedad en las personas que creen que no son inteligentes, capaces o creativas a pesar de la evidencia de grandes logros.
Muchas de nosotras pasamos por la misma angustia de no creer que nuestras capacidades sean suficientes, justificando nuestro éxito y pisoteando nuestra autoestima profesional en el proceso.

Si te has sentido así alguna vez, creo que llegaste al lugar indicado. ¡Toma nota de algunos consejos que he ido recopilando con base en mis propias experiencias!

Despertemos

Se habla mucho del techo de cristal, pero poco acerca de lo involucradas que estamos en la creación de esta barrera invisible. Adivina qué: un chingo. Nuestra inseguridad intelectual nos está cobrando un precio muy alto y creo que muchas de nosotras ya no estamos dispuestas a pagarlo.

No eres la única

Somos muchos, mujeres y hombres, quienes nos sentimos un fraude cuando comenzamos algo, recuérdate a ti misma que nadie nació siendo un experto, que eres un ser humano y que ni un error ni un acierto definen tu persona.

No necesitas saberlo todo

Relájate. Sé que has trabajado duro para estar donde estás, trabaja, lucha y aprende, pero disfrútalo y siéntete tranquila y segura de que estás ahí porque lo mereces.

Reconoce tus aciertos

Me ha costado mucho pero me he dado cuenta de que mientras más tangibles hagas tus pensamientos, más se convence tu mente de que son hechos. ¡Anota tus virtudes y no las minimices! Sobre todo, no esperes que el mundo llegue a reconocer todo tu esfuerzo, tu eres tu más grande fan.
Finalmente, comienza a ver lo que la empresa vio en ti para contratarte, puede ser muy difícil reconocer tus esfuerzos pero, como yo, empieza por poco, no te quieras comer el mundo porque probablemente vuelvas a desanimarte al siguiente reto que aparezca. ¡Somos chingonas!
Trabaja en crecer tu seguridad, es la mejor inversión que podrás hacer siempre.