Apostar por tus proyectos: 4 lecciones que te servirán

Es tan fácil creer en los sueños de los demás. Si mañana, en el cafecito, mi amiga Abril me platicara que quiere lanzar su propia línea de zapatos, no dudaría ni un segundo en sus capacidades, “lo tienes todo” “¿qué esperas?” “tienes todo mi apoyo”.

Siempre he sido una persona que se pone en segundo lugar, en parte porque es muy cómodo posponer tus planes y esperar a que la magia suceda sola; pero no sé qué tiene la vida que siempre me ha puesto en situaciones irónicas donde me arrepiento de no haber creido en mí, te comparto lo que he aprendido para que no repitas mis errores:

Todas las ideas suenan tontas al principio

Bueno, no todas, pero siempre hay un punto en el que te cuestiones lo que estás haciendo: “me siento ridícula”, mi sinti ridicili mimimi… ¿qué crees? es normal que te sientas así con cualquier actividad que no domines del todo. Así que como dicen, “Fake it ‘till you make it” o séase tú como que le sabes y si no, preguntas y asunto arreglado.

El tiempo nunca sobra

Si eres de las afortunadas a las que se les acomoda perfecto un nuevo proyecto felicidades, no tienes pretextos. Si perteneces al otro espectro de la comunidad, tampoco tienes pretextos. En realidad siempre tendrás que sacrificar algo, horas de sueño, cafés con las amigas o esos ratos de no hacer nada que juntos sumarán más de una hora semanal.

El punto no es que termines harta, sino que te des cuenta de qué es lo que puedes dejar de hacer para invertirle a tu proyecto. Una vez te hayas acostumbrado al ritmo, estoy segura de que conseguirás equilibrar estos acpectos.

No vas a estar inspirada todos los días

Esto es lo que más me ha costado. Muchas de nosotras solemos ser como estrellas fugaces, empezamos a un ritmo increíble y nos vamos apagando por cualquier obstáculo.

Por ejemplo, una semana de muchos pendientes hace que descuides la historieta que publicas semanalmente… como no le diste una semana ya no le das la siguiente, ni la siguiente, y así hasta que vuelves a tener otra crisis de vida y te vuelves a poner las pilas.

Si no le puedes dar bien una semana, sólo revisa o investiga, lo que tengas tiempo de hacer, incluso pensar en un tema podría ser una buena forma de integrar tu proyecto para retomarlo la siguiente semana. ¡Tu puedes!

Lo vas a ver inalcanzable los primeros años

Cómo no, si cada que lo intentas lo vuelves a dejar. Las nuevas generaciones queremos todo inmediato, nos desesperamos y tiramos la toalla demasiado rápido. Teniendo tantos ejemplos de estrellas y proyectos exitosos gracias a la viralización, claro que te desesperas. Aquí, mi amiga, tienes que pensar que tú eres la regla, no la excepción. Si llega algo inmediato qué bueno, pero si tarda en llegar ya estás hecha a la idea.

Lo cierto es que probablemente ya conocías estas leccioncitas, yo también. Lo triste del caso es cuánto cuesta asimilarlas y aplicarlas… Lo que yo he comenzado a hacer es visualizar y repetirme constantemente cada una de ellas. Casi casi como religión, así lo tienes más presente y te sientes mejor contigo misma cuando dejas de abandonar o comienzas por fin lo que tanto querías hacer. Desde buscar trabajo hasta comenzar a hacer ejercicio.

Date a ti misma el voto de confianza. ¡No te vas a arrepentir!

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