Diarios de una godín: Bienestar en tiempos de oficina

Okay.

Sé que probablemente has leído mil artículos al respecto porque yo también.

La realidad es que cuando comienzas tu vida godín, te imaginas siendo la versión más adinerada y glamourosa de ti misma, no la protectora de los tuppers sagrados ni la que se lleva la maleta a la oficina por si ese día el gym es digno de su presencia.

Actualmente llevo 2 años siendo oficinista como tal y he de confesar que a la fecha no me he convertido ni en Bárbara de Regil ni en la CEO de ninguna empresa, lo que sí, es que después de mucho fregarle, considero que he logrado mantener un poco de orden en varios aspectos de mi vida dentro y fuera de la oficina con estos mini hacks que te quiero compartir:

Comer bien

Esta es la más difícil para mí, ya que no sólo tengo que lidiar con mi sobrepeso, sino que a eso se suma un intestino irritable que despierta cada vez que paso más de 2 días comiendo mal, así que estomacalmente no me puedo dar el lujo.

Si tu oficina es millenial como la mía, te verás constantemente tentada por los snacks con los que la empresa te provee, deliciosas barritas, papitas, jugos, etc. Aquí hay que amarrarse muy bien los ovarios y tener 2 refrigerios siempre a la mano, algo que no requiera de mucha preparación (pueden ser manzanas, yo compro unas obleas con stevia para calmar mi necesidad de carbohidratos).

Independientemente de si compras la comida o te la preparas, hay un artículo que no puede faltar en tu cajón de godín: el atún. Atún con habanero, ensalada de atún, atún con aceite de oliva ¡las opciones son infinitas! si no te apetece preparar comida un día antes, o simplemente la olvidaste, este es el mejor tip y lo que más me ha dado resultado para evitar terminar pidiendo la torta ahogada de la fondita de doña Lupe.

Cuidado personal

Cuando nos sentimos agotadas después de una larga jornada de trabajo, acicalar nuestros bellísimos cuerpos pasa a segundo plano, y no tiene nada de malo preferir 1 deliciosa hora de Netflix en lugar de meter ropa a lavar o pasar 15 minutos buscando bellos a lazar en mi cara (barbilla) ¡No! Tengo TODO el derecho. El problema llega cuando se convierte en una cadena de descuidos: ropa sucia o limpia sin acomodar, uñas con esmalte gastado, comida echándose a perder, etc. cada quien conoce sus mañas.

Mi hack número 1 en esta área es la siguiente: date 1 día !Sólo un día! Empieza por apartar tu sábado o domingo para tus quehaceres y ordena. Ordena lo que te plazca, lo que consideres necesario para pasar una semana laboral con calma, trabajes en oficina o no, tener tareas acumuladas te quita mucho tiempo. Y con tareas hablo desde lavar tu ropa hasta esa deliciosa manicura que no te has dado tiempo para realizar. No va a pasar nada si pospones uno que otro plan, piensa lo bien que te vas a sentir toda la semana con tu cajón acomodado y la piel deliciosa por esa exfoliación que tanto pospusiste.

Proyectos externos

Este es mi área menos productiva, sigo tratando de dominarla porque lleva miedo de por medio. Sí, miedo de hacer lo que nos gusta porque muchas veces la felicidad nos da mucho miedo (ya lo tocaré en otro post), pero aquí va:

  1. Plan de acción: ESCRIBE acciones en concreto cada semana, como un to-do-list de bienestar, por ejemplo: si te gusta hacer velas, proponte esta semana buscar lugares que vendan los materiales, o si amas leer, escribe las hojas que leerás en la semana (10 o 100, lo importante no es la cantidad).
  2. Facilitate el trabajo: Vas a encontrar pretextos. Algo va a salir siempre, nunca vas a tener tiempo, porque cuando le temes al fracaso las excusas se inventan solas. Facilitarle a tu futura yo el trabajo para que no haya pretextos, por ejemplo: Quiero empezar a trabajar de freelance, preparo mi área de trabajo desde casa para no estar incómoda, o si quiero leer, tengo listo el libro en mi celular o compro la versión de bolsillo para siempre tenerlo en mi bolsa.
  3. Háblalo: He escuchado a  personas decir que si tienes algún proyecto no lo debes de compartir, que podrían robarte la idea ¡olvídate de esto y comparte! no te voy a negar que hay gente mala en el mundo, pero platicale a las personas cercanas a ti, que se interesen y sobre todo que te pregunten cómo va tu proyecto, porque de alguna forma estarán ejerciendo algún tipo de presión.

A pesar de haberte pasado muchos tips prácticos en párrafos anteriores, lo más importante que debes tener en cuenta es que no existe el equilibrio como tal entre aspectos de la vida. Algunas veces necesitarás darle más a tu carrera, otra a la familia y tal vez tengas alguna racha en la que necesites dedicar la mayoría del tiempo para ti.

Lo que cuenta aquí, es que a pesar de que la vida cambie y exija diferentes cosas de ti, tu bienestar físico y mental esté al 100%.

¡Conviértete en tu prioridad!

Desházte del síndrome del impostor

Por mucho tiempo me he preguntado qué hubiera pasado si mi novio no me hubiera obligado a postularme para mi primer trabajo. Una de esas descripciones que dan miedo de tantas responsabilidades, con la hermosa promesa de un ¨sueldo atractivo¨.

La lista de quehaceres era infinita y desafiante, cada una con un nombre complicado del que pocas veces habría escuchado hablar. Sí, apliqué, pero nunca con la seguridad de que me fueran a marcar. ¡Adivina mi sorpresa cuando sí lo hicieron!

Uno creería que a partir de ese momento comencé a sentirme más segura de mí misma, pero, la confianza no crece en los árboles. Con cada tarea nueva aparecía siempre una pregunta: ¿Y si no la hago? ¿Y si ahora no puedo?

Aquí es cuando el concepto de síndrome del impostor llegó a mi vida casi por arte de magia: el sentimiento de falsedad en las personas que creen que no son inteligentes, capaces o creativas a pesar de la evidencia de grandes logros.
Muchas de nosotras pasamos por la misma angustia de no creer que nuestras capacidades sean suficientes, justificando nuestro éxito y pisoteando nuestra autoestima profesional en el proceso.

Si te has sentido así alguna vez, creo que llegaste al lugar indicado. ¡Toma nota de algunos consejos que he ido recopilando con base en mis propias experiencias!

Despertemos

Se habla mucho del techo de cristal, pero poco acerca de lo involucradas que estamos en la creación de esta barrera invisible. Adivina qué: un chingo. Nuestra inseguridad intelectual nos está cobrando un precio muy alto y creo que muchas de nosotras ya no estamos dispuestas a pagarlo.

No eres la única

Somos muchos, mujeres y hombres, quienes nos sentimos un fraude cuando comenzamos algo, recuérdate a ti misma que nadie nació siendo un experto, que eres un ser humano y que ni un error ni un acierto definen tu persona.

No necesitas saberlo todo

Relájate. Sé que has trabajado duro para estar donde estás, trabaja, lucha y aprende, pero disfrútalo y siéntete tranquila y segura de que estás ahí porque lo mereces.

Reconoce tus aciertos

Me ha costado mucho pero me he dado cuenta de que mientras más tangibles hagas tus pensamientos, más se convence tu mente de que son hechos. ¡Anota tus virtudes y no las minimices! Sobre todo, no esperes que el mundo llegue a reconocer todo tu esfuerzo, tu eres tu más grande fan.
Finalmente, comienza a ver lo que la empresa vio en ti para contratarte, puede ser muy difícil reconocer tus esfuerzos pero, como yo, empieza por poco, no te quieras comer el mundo porque probablemente vuelvas a desanimarte al siguiente reto que aparezca. ¡Somos chingonas!
Trabaja en crecer tu seguridad, es la mejor inversión que podrás hacer siempre.